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Adentraos lectores incautos en un mundo imaginario,fansasioso, duro, feliz, amargo y realista. Mis textos abarcan muchos temas, pero si quereis que escriba sobre algún tema en concreto enviadme un mensaje. Además de textos, una novela en proceso, donde nada es lo que parece y las apariencias engañan... Así que, queridos lectores, os invito a leerme.

11 May

Aprender, concluir, explicar (verbos). Llave. Tejado.

Publicado por Cat  - Etiquetas:  #Textos improvisados

Aprender, concluir, explicar (verbos). Llave. Tejado.

Cajas. Muchas cajas. Y cerraduras. Muchas cerraduras.

La llave no sabía cómo había llegado hasta allí.

Las cajas la presionaban para que las abriera pero nunca podía hacerlo. No era su llave.

Era una llave muy desgastada, algo antigua y con mucha torpeza.

Las otras llaves, más modernas y bonitas, se burlaban de ella por no encajar. Por no saber.

Al cabo de un tiempo la llave concluyó que nunca abriría una caja. Que nunca encajaría. Que nunca avanzaría y se quedaría así para siempre.

Pero un día cayó una caja la cuál, desafotunadamente, quedó atascada en el tejado impidiendo, así pues, que cayera en el callejón con el resto.

Pasó un tiempo y la mayoría de las llaves se preguntaban por qué aquella caja no les había hablado. Al final pensaron que era un solitario y que no quería hablar con ella. « Pues vaya lo que se pierde », pensaron.

Cuán equivocadas estaban.

Nuestra pequeña llave, un día, se armó de valor y subió a ese tejado. Pero, una vez arriba, no se atrevió a decir nada.

La caja no tenía cerradura. Sólo un pequeño pestillo.

Pasó un tiempo y tanto la caja como la llave se hicieron amigas. La caja le explicaba muchas cosas a la llave. Cosas que no sabía. Cosas maravillosas.

Y poco a poco se hicieron cada vez más cercanas. Pero la llave tenía miedo.

A pesar de que no había cerradura que abrir, no sabía si encajaría. Si podría funcionar. Si no pasaba nada...

Un día la caja abrió el pestillo y le mostró a la llave su interior. Dentro de ella había, no obstante, otra pequeña caja con cerradura.

— Esta pequeña caja la ha creado tú. Por tanto, SÓLO TÚ puedes abrirla —le explicó la caja.

— Pero tengo miedo —respondió la llave.

— Pues no lo tengas pues del miedo también se aprende —dijo la caja.

Y la pequeña llave abrió esa cajita. Temerosa de lo que pudiera contener. Sintiéndose fràgil y pequeña.

Petición hecha por: Hund.

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